Vegetales en invierno: las formas de cocción amigables con los días fríos

En los meses más fríos, algunos de nuestros hábitos alimentarios saludables entran en crisis. Uno de ellos es el consumo de vegetales. En primavera y verano -con el incentivo del calor y el plan de bajar algunos kilos- puede resultar más fácil cumplir con las dos o tres porciones de vegetales diarios recomendados por los nutricionistas. Sin embargo, en otoño y invierno solemos preferir las comidas calientes que no incluyen verduras y opciones poco nutritivas, como las pastas o las comidas con papa. María José Villanueva y Florencia Brunello, nutricionistas, comparten aquí ideas para mejorar nuestra rutina. La forma de salir de este círculo es cambiar el chip y pensar en diferentes preparaciones que revaloricen los productos de estación y que permitan comidas saludables y beneficiosas. La idea es buscarle la vuelta y no caer en la monotonía de los platos de siempre. Los vegetales, en todas sus variantes, son nuestra principal fuente de fibras, vitaminas y minerales y eso hace sumamente importante su consumo. Platos humeantes Estas son los métodos, platos y propuestas para poner en práctica. ? Vegetales al vapor. De esta forma, los alimentos conservarán mejor los nutrientes. Podrán servirse como guarnición o plato único. ? Ensaladas tibias. Se logra incorporando vegetales cocidos, tiritas de una carne magra, un huevo poché o hidratos de carbono -como arroz, legumbres o fideos-. De esta forma, se logran opciones más nutritivas y con mayor poder de saciedad. – Sopas caseras. Una de las preparaciones más reconfortantes en los días helados. Un tip: cuanto más verde sea la sopa, menos hidratos aportará. – Guisos. Preparados con vegetales y carnes magras. – Tartas o tortillas. La clave: cuanto más vegetales tenga el relleno, mejor será. En el caso de las tortillas, convendrá cocinarlas con aceite en aerosol. – Al horno. Condimentados con especies aromáticas, como orégano, albahaca, tomillo o cúrcuma. – Rellenos varios. Las opciones: berenjenas, tomates, zapallitos o morrones con huevo, quesos, carne picada u otras verduras. ? Purés diferentes. El desafío será animarse a probar nuevas recetas. De brócoli, coliflor, remolacha, solos o combinados, son algunas propuestas. – Canelones. Para no pasar por alto las pastas. La sugerencia será armar un relleno contundente. ? Salteados. Combinados con carne de cualquier tipo, arroz o fideos. ? Empanada o canastitas. Si son con masas caseras, mucho mejor. ? Budines y soufflés. De zapallo, zapallito, acelga, espinaca, remolacha, palmitos, choclo, zanahoria, brócoli, coliflor, entre otras opciones. También se puede pensar en mezclas con frutas, para lograr sabores agridulces. ? Pizzas. Las masas con agregados de zapallo, calabaza, acelga, espinaca o brócoli resultarán más nutritivas. También, se puede agregar verduras junto con el queso. Si bien estas opciones ofrecen distintos aportes calóricos, al cuidar los ingredientes y las porciones, podremos disfrutar de preparaciones muy ricas y nutritivas. Lo importante, de todas maneras, es tener en cuenta la calidad de los ingredientes elegidos. Por otro lado, es importante cuidar los métodos de cocción y evitar las frituras y los salteados con demasiada cantidad de aceite. La imaginación, una de las claves fundamentales.
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