Monóxido de carbono: llegó el momento de revisar las instalaciones

Con la llegada del frío aumenta el uso de artefactos de calefacción. Para no correr riesgos de intoxicación por monóxido de carbono es conveniente hacer controlar las instalaciones por un gasista matriculado, garantizar la ventilación y no utilizar el horno para generar calor.   El 21 de junio comienza el invierno. Los calefactores comenzarán a estar encendidos y, como ocurre todos los años, aumenta el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono si no se toman precauciones básicas que, según los expertos, pasan sobre todo por dos medidas simples pero claves: la adecuada ventilación de los ambientes y el control periódico de las instalaciones de gas. Ambas acciones son significativas porque el monóxido de carbono -que se produce cuando se queman materiales combustibles como gas, gasolina, kerosén, carbón, petróleo o madera- no se puede ver ni oler, pero puede causar la muerte si se lo inhala en niveles elevados. Entre las acciones a realizar de cara a la llegada del invierno, una es supervisar las rejillas de ventilación, los conductos y las chimeneas de la casa, para verificar que estén limpias y no tengan ningún tipo de obstrucción que impida la renovación del aire. La otra, controlar que los aparatos de calefacción que se instalen tengan la certificación de los organismos correspondientes, que en general consta en un sello ubicado en la parte posterior. Y en aquellos ambientes que no hay rejillas instaladas, la recomendación es dejar abierta una ventana. Verificar las llamas Observar con cierta frecuencia las llamas que producen los artefactos que trabajan con gas también emerge como una estrategia de prevención: debe ser azul, estable y silenciosa. Si no cumple alguna de estas tres condiciones, tiene un color rojizo y fluctúa, es necesario consultar a un gasista matriculado porque la generación de monóxido de carbono es por la combustión incompleta. En este punto, cabe señalar que ante la aparición de olor a gas en el hogar, lo recomendable es abrir puertas y ventanas, no encender fósforos ni accionar interruptores y cerrar las llaves de paso de los artefactos antes de acudir a un profesional. De todas formas, una buena práctica para evitar problemas con los artefactos a gas es recurrir a un profesional para que realice un control anual de las instalaciones hogareñas (no sólo los calefactores sino también calefones, cocinas o termotanques) con los fines de detectar problemas que pueden escapar al ojo inexperto.   PARA TENER EN CUENTA Los síntomas que podrían advertir el envenenamiento por inhalación de monóxido de carbono son dolor de cabeza, mareos, debilidad, nauseas, vómitos, dolor en el pecho y confusión. Ante ellos hay que hacer lo siguiente: -Dirigirse inmediatamente a un lugar donde pueda respirar aire fresco. Abrir puertas y ventanas, apagar los aparatos que utilizan combustible y salir de la casa. -Concurrir a una sala de emergencia o centro de salud y comunicar al médico que se sospecha de envenenamiento por CO. El mismo puede diagnosticarse con una prueba de sangre hecha inmediatamente después de haber estado expuesto. -Responder al médico las siguientes preguntas: ¿Alguien más en su familia tiene los mismos síntomas? ¿Comenzaron todos a tener esos síntomas al mismo tiempo? ¿Está utilizando en su casa algún aparato que usa combustible? ¿Alguien ha inspeccionado sus aparatos últimamente? ¿Está seguro de que están funcionando correctamente? -No ignorar los síntomas de envenenamiento con monóxido de carbono, especialmente si más de una persona siente lo mismo. Ignorar estos síntomas puede llevar a la pérdida del conocimiento.
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