Sola, no

Sola, no

Proteger no es lo mismo que sobreproteger. Y aunque parezca exagerado, lo segundo producirá en un niño que se inhiba, anule, invalide. Los padres deben tener en claro que haciéndolo todo por él solamente logrará incapacitarlo.


Psp. Ma. Alejandra Canavesio (*)

 

"Subieron al colectivo de la mano. La nena (de unos 7 años) lo hizo primero y la mujer (puede haber sido la madre o la abuela) por detrás, tironeándola de un brazo como para que no se apurara. En la nena podía verse una sonrisa enmarcada dentro de una expresión ansiosa y expectante, y tuve la sensación de que estaba abierta a disfrutar de la “aventura” de subir a ese medio de transporte, en tanto la mujer lucía un semblante serio y hasta parecía preocupada.

 

Después de obtener de la máquina el boleto (procedimiento que estuvo absolutamente a cargo de la adulta, ante la desilusión de la nena), la mujer la condujo hasta uno de los asientos individuales y se quedó de pie a su derecha, colocando una mano en el borde superior del asiento de adelante.

 

- ¿Por qué te parás así?- preguntó la pequeña.

 

- No te voy a dejar sola- respondió la mujer- Mirá si frena…

 

Suspiré hondo al escucharla y sentí algo incómodo en mi interior.

 

Cuando de pronto el colectivo giró en una esquina, el sol dio de lleno sobre las ventanillas de los asientos individuales y, automáticamente, la mujer levantó una mano y la mantuvo en alto entre el vidrio y la cara de la nena durante varias cuadras.

 

- No vaya a hacerte mal en los ojos- dijo.

 

- Si no te agarrás, te vas a caer- murmuró la niña, en un tono de voz que me dio a entender no estaba precisamente cómoda.

 

- Es que puede hacerte mal, ¿no me entendiste?- repitió ella… mientras la nena apoyaba la espalda contra el asiento y encogía su postura apoyando ambas manos sobre sus muslos.

 

Leí aquella actitud como una señal de derrota, con la que se abandonaba a la situación…"

 

Cuántos errores se cometen en nombre de la protección y cuán equivocados están aquellos convencidos de que, haciendo por el niño, lo cuidan.

 

Proteger a un niño es ampararlo, defenderlo y darle refugio, y esto es así, textual, mientras se trata de un ser indefenso que no puede valerse por sus propios medios, es decir, en tanto sea un bebé de brazos incapaz de caminar, desplazarse ni hablar. A medida que va creciendo, el niño comienza a explorar el entorno y así va conquistando diferentes espacios.

 

Cuando aprende a caminar, consigue libertad e inicia distintas experiencias que le son posibles a partir de trasladarse de un lado a otro. Es aquí donde empieza a tener suma importancia la intervención del adulto porque de lo que diga y haga dependerá que el niño construya su autonomía sobre una base firme o que perpetúe su dependencia.

 

Sobreproteger es proteger por encima de lo que es necesario, y con la sobreprotección se inhibe, anula, suprime e invalida al niño, inhabilitándolo. Haciendo todo por él, se lo incapacita. Así sin más.

 

No sólo ha de ser de padres a hijos, sino que todos los adultos debemos contribuir al cuidado de los niños y el mejor refugio que podemos darles es enseñarles a hacer de sí mismos seres seguros que sepan manejarse convenientemente, por sus propios medios, ante cualquier persona y situación.

 

(*) Psicopedagoga. M.P. Nº279. L.I.F.8

 

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