Se dio un paso fundamental para la prevención de muertes súbitas

Se dio un paso fundamental para la prevención de muertes súbitas

Recientemente se aprobó la reglamentación de una ley muy importante: la de Prevención de Muerte Súbita. La norma  había sido sancionada en 2015 por el Congreso de la Nación, pero su reglamentación fue publicada en el Boletín Oficial siete años después.


 

Mónica Ritacca

 

La Ley N° 27.159 tiene por objetivo regular un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público a fin de reducir la morbimortalidad súbita de origen cardiovascular. Según estudios, la desfibrilación precoz en episodios de muerte súbita puede producir tasas de supervivencia de hasta el 70 por ciento.

En palabras de la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotiii, “esta reglamentación era una deuda del Estado. La idea principal es que cada vez más personas accedan a la reanimación cardiopulmonar cuando lo necesiten y que haya desfibriladores automáticos externos para poder proveer esa atención que es tan relevante”. 

En ese sentido, la ministra destacó que esta reglamentación “es clave para poder avanzar en forma sostenida y firme en todas las provincias”. También dijo que trabajarán en el Consejo Federal de Salud para implementarla en cada una de las jurisdicciones, para que adhieran.

 

La importancia de espacios cardioasistidos

 

La muerte súbita es la aparición repentina, rápida e inesperada de una parada cardíaca en una persona que aparentemente se encontraba sana y en buen estado.

En Argentina se producen alrededor de 40.000 muertes súbitas al año y el 70 % ocurren fuera de los hospitales: en el hogar, en el trabajo, en clubes, en los campos de juegos deportivos, en lugares públicos e incluso en la calle.

Por ello, con esta ley ahora reglamentada a nivel nacional se busca que se tenga más en cuenta la importancia de tener lugares cardioasistidos. Estos son espacios que disponen de los elementos necesarios para asistir a una persona en los primeros minutos tras un paro cardíaco.

La norma también promueve la instrucción básica de primeros auxilios, maniobras de resucitación cardiopulmonar básica y la desfibrilación automática externa en el nivel comunitario.

La resucitación cardiopulmonar (más conocida como RCP) son técnicas o maniobras que tienen como objetivo restaurar la respiración y la circulación sanguínea de la persona que deja de respirar. La desfibrilación consiste en maniobras de RCP en las que se usa un desfibrilador externo automático (DEA).

El desfibrilador es un dispositivo electrónico que puede diagnosticar fibrilación ventricular o taquicardia ventricular, y en su caso, emitir la señal de alerta para la aplicación de una descarga eléctrica que restablezca el ritmo cardíaco normal. 

Debe estar instalado en lugares de fácil acceso para su utilización ante una situación de emergencia, y su ubicación debe estar claramente señalizada.

En la reglamentación se consideran las Recomendaciones para la Resucitación del Consejo Europeo de Resucitación, que sostienen que: “la desfibrilación en los 3-5 primeros minutos del paro cardiorrespiratorio puede producir tasas de supervivencia tan altas como del 50-70%”.

La ley no establece una fecha en la cual los lugares deberán contar con esos instrumentos, pero indica que el Ministerio de Salud “deberá elaborar una guía que contenga los lineamientos para calcular la cantidad de desfibriladores, según la determinación de los espacios públicos y privados de acceso público”.

Los responsables de los espacios públicos o privados de acceso público deben capacitar a todo el personal a su cargo. Al estar capacitados, siempre habrá alguien disponible para aplicar las técnicas del uso de los DEA y RCP.

También, a través de la reglamentación, se creó un registro de desfibriladores externos automáticos”, que funcionará en el ámbito del Programa Nacional de Prevención de las enfermedades cardiovasculares del Ministerio de Salud de la Nación.

 

Una ley clave para los deportistas

 

Viví Mejor conversó con el doctor Julio Eduardo Rico, que es médico generalista especializado en medicina del deporte, acerca de la importancia de la reglamentación de la Ley de Prevención de Muerte Súbita. 

 

-¿Qué es una muerte súbita?

-La muerte súbita en el deporte es aquella que se produce de manera inesperada durante la práctica deportiva o hasta una hora después de finalizarla, por causa natural, no traumática ni violenta, en una persona con aparente buen estado de salud.

 

-¿Cuáles son los factores que predisponen la muerte súbita en deportistas?

-En los atletas de 35 años o mayores la principal causa es la enfermedad ateroesclerótica de las arterias coronarias. En los menores de 35 años las causas más frecuentes son las enfermedades genéticas, o las patologías cardiovasculares adquiridas, como las cardiomiopatías y dentro de causas no cardíacas se encuentran el uso de sustancias prohibidas y/o nutricionales, lesión cervical, golpe de calor, asma bronquial no controlado, aneurisma de arteria cerebral, síndrome de células falciformes, descarga de un rayo, etc.

 

-¿Qué hace un desfibrilador sobre el cuerpo humano? ¿Cómo actúa? ¿Para qué sirve?

-Un desfibrilador externo automático (DEA) es un equipo ligero y portátil que puede identificar un ritmo cardíaco anormal que precisa una descarga.  El DEA puede administrar una descarga capaz de interrumpir el ritmo anormal (fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso) y restablecer el ritmo normal del corazón. Los DEA son fáciles de usar y permiten tanto a personas sin experiencia como al personal de la salud realizar la desfibrilación con seguridad. 

Un DEA analiza el ritmo cardíaco para identificar la presencia de un ritmo que responde al tratamiento con una descarga lo que se denomina ritmo desfibrilador si se percibe fibrilación ventricular (FV) o una taquicardia ventricular (TV) sin pulso. 

El dispositivo avisa de la administración de una descarga eléctrica al corazón. La descarga aturde provisoriamente al músculo cardíaco. Este detiene la FV o TV sin pulso y “restablece” el sistema eléctrico del corazón para posibilitar el retorno de un ritmo cardíaco normal. Si se recupera un ritmo regular y se mantiene la RCP de alta calidad del músculo cardíaco puede comenzar a contraerse y bombear la sangre eficazmente. Si la circulación regresa se detectará un pulso palpable y esto se denomina retorno de la circulación espontánea.

En síntesis: la desfibrilación consiste en emitir un impulso de corriente continua al corazón, para tratar que el mismo retome su ritmo normal.

 

-¿La RCP y el empleo de un desfibrilador son claves para salvar una vida?

-Sí. Totalmente.  Algunos estudios de investigación han demostrado que si a los reanimados les reducen el intervalo que transcurre entre la última compresión y la administración de la descarga, esta última tiene muchas más probabilidades de resultar eficaz (al eliminar la FV y aumentar las probabilidades de retorno de la circulación espontánea). Para lograr minimizar este intervalo de tiempo se requiere práctica, y una excelente coordinación del equipo, especialmente entre quien comprime y el reanimador que utiliza el DEA.

 

-En ambos casos, se requiere de aprendizaje y capacitación. ¿O no? No cualquiera puede usar un desfibrilador o hacer RCP, hay que saber hacerlo.

-Se requiere de capacitación para ambos casos. Los cursos se centran en preparar a los estudiantes para que pongan en práctica las habilidades de RCP y utilización del DEA. La RCP y la utilización de un DEA son un procedimiento que permite salvar vidas. La RCP se compone de compresiones y ventilaciones. Un RCP de alta calidad y la utilización de un DEA mejora a las probabilidades de supervivencia de una víctima.

 

-¿Tiene sentido esta Ley si la sociedad no se capacita y comprende que puede salvar vidas con este aparato? ¿Debe el Estado insistir y promover más la capacitación en este tema?

-Siempre es un paso adelante. Sin embargo, debería haber más capacitación sistemática, como por ejemplo en escuelas o al adquirir el carnet de conducción, por ejemplo.

 

-Por último, sus sensaciones con la reglamentación de esta Ley.

-El espíritu de la ley es “regular un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público, para reducir la mortalidad súbita de origen cardiovascular. Es muy meritorio, pero como muchas leyes, los controles posteriores para verificar si se está cumpliendo la misma, son totalmente ineficaces. Solo espíritus altruistas, empáticos con la problemática, llevarán adelante este importante proyecto.

 

 

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